Por: Amy Goodman y Denis Moynihan.
Esta semana se dio a conocer un
devastador informe sobre la activa participación del Reino Unido en la
invasión y ocupación de Irak, al mismo tiempo que continúan buscándose
entre los escombros los cuerpos de las personas fallecidas en el peor
atentado suicida con camión bomba que ha tenido lugar en Bagdad desde el
inicio de aquella funesta guerra en el año 2003. El documento se conoce
como “el informe Chilcot”, por su principal investigador y autor, Sir
John Chilcot. La investigación fue encomendada en el año 2009 por el
entonces primer ministro Gordon Brown. Chilcot dio a conocer el informe
de 6.000 páginas el miércoles por la mañana, tras siete años de trabajo.
El informe ofrece una larga lista de críticas al ex primer ministro
Tony Blair y su gabinete al dejar al descubierto de qué manera se
exageró la amenaza que suponían las presuntas armas de destrucción
masiva de Saddam Hussein, así como la inquebrantable lealtad que Blair
demostró al presidente George W. Bush. “Ahora resulta claro que las
políticas sobre Irak se elaboraron sobre la base de información de
inteligencia y valoraciones infundadas que no fueron contrastadas”,
afirma Chilcot en el comunicado que acompañó la publicación del informe.
